¡Buenas!
Hemos decidido comenzar a profundizar en los temas principales de los que nos vamos a centrar en la asignatura "organización educativa de centros e instituciones" para nuestro relato escolar. En este post nos hemos centrado en el apartado "valores y sentimientos", y pensamos que esto es algo importante que está siempre presente en todos los ámbitos de la vida, y por supuesto, en la escuela.
Lo primero sobre lo que nos vamos a centrar es los valores en la escuela tradicional. Para empezar, decir que la palabra “valores” ya de por sí engloba muchos aspectos, que pueden ser los valores que se inculcan en la escuela, los sentimientos que los propios alumnos tienen, cómo se sienten los alumnos en clase, si están integrados, la adaptación, discriminación… Por todo esto, nosotros hemos querido dividir esta sección en dos apartados: educar en valores y sentimientos (adaptación/discriminación).
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Educar en valores: lo primero que tenemos que tener
claro al hablar de “educar en valores” es saber qué son exactamente los
valores. Podemos decir que estos son las reglas de conducta y actitudes según
las cuales nos comportamos y que están de acuerdo con lo que nosotros
consideramos moralmente correcto.
Con la ayuda
de la escuela, de la familia y de las personas más cercanas los niños
aprenderán poco a poco lo que está bien y lo que está mal, y hay valores que
van a ser fundamentales y tienen que asumir para poder convivir en bienestar
social, y por esta razón es importante hacer hincapié sobre este tema. En
general, estos valores se resumen en: la obediencia, el respeto, la sinceridad,
la generosidad, la voluntad, la responsabilidad, la participación y el cuidado.
Algunos
beneficios de educar en valores son: favorece su crecimiento y desarrollo
personal y moral, aumenta su felicidad personal, aprender a distinguir lo que
está bien y lo que está mal, consiguen más metas, valoran lo realmente
importante y favorece una autoestima más sana.
Sin embargo,
aunque en esta teoría de la importancia que tienen los valores en la educación
es aceptada por la mayoría de los pedagogos, no se lleva a cabo del todo en
algunas escuelas tradicionales. Quizás estamos de acuerdo que la escuela
tradicional inculca ciertos valores básicos, como la puntualidad, la obediencia
y el respeto (sobre todo al profesor), pero lo cierto es que la mayoría de las
escuelas tradicionales se basan en principios rígidos, en la homogeneidad,
persiguen una formación integral, da mucha más importancia a los resultados
académicos que a la formación del individuo, se suele ocupar más de los alumnos
más capacitados y por lo tanto siempre va a haber alumnos que se queden atrás y
se sientan inferiores, no atiende a las diferencias más notorias, genera
valores como la competitividad y rivalidades… Por todo esto, consideramos que las
escuelas tradicionales no suelen aportar todos los valores que deberían. Todo
esto hace que el alumno se sienta limitado, ya que este no puede desarrollar al
máximo su potencialidad porque no puede ni siquiera emitir un juicio crítico,
ni le es permitida la individualidad. En resumen, dan mucha más importancia a
aprendizajes (casi siempre memorísticos) que en desarrollar la propia
personalidad del alumno (este último muy importante para nuestra escuela ideal,
como veremos posteriormente).
- - Sentimientos (adaptación/discriminación): Este segundo
apartado trata sobre lo que sienten los niños cuando están en la escuela
tradicional. En general, todos nosotros hemos coincidido en decir que la
mayoría de los niños tienen sentimientos de cansancio, aburrimiento, desinterés…
y muchos más adjetivos negativos cuando se encuentran en el colegio. Todo esto
lo asociamos a las largas horas que pasan dentro de este, dando clases, la
mayoría teóricas, en las que el profesor habla y el alumno ni siquiera puede
opinar y sin apenas el descanso de media hora que se produce en el recreo.
Otro aspecto
importante es el de adaptación. Hemos podido comprobar con nuestros relatos que
un gran número de personas (sobre todo de otras culturas o razas) no han podido
adaptarse en la escuela de manera normal. También hemos podido observar que
algunos alumnos se portaban de forma violenta con sus propios compañeros, y los
profesores no hacían nada por evitarlo. Esto puede llegar a crear un mal estar
en clase que no permita a los alumnos aprender lo verdaderamente importante:
"Pero el problema no fue ese, tocó en mi clase por primera vez un
alumno de alta conflictividad y repetidor. Nos amenazaba con tijeras rotas y
afiladas, nos pegaba a escondidas, nos decía que nos mataría, y llegamos a
tener miedo de salir de casa, de ir a la escuela" (Juan)
“En el último curso de sexto he de decir que entró un chico nuevo,
era mayor que nosotros, había repetido muchas veces y la convivencia con él fue
muy difícil ya que no congenió con nadie de la clase porque solo contestaba a
los profesores, no nos dejaba dar las clases con tranquilidad, siempre estaba
expulsado de clase. Llegó amenazar a la profesora y a nosotros nos estuvo a punto
de tirarnos la silla a en la cabeza” (Paola)
Pero esto no
solo pasa con los compañeros, también con el maestro. En la escuela
tradicional, al basarse el maestro siempre en la individualidad y no adaptarse
a las necesidades de cada uno podemos ver que algunos niños no son capaces de
adaptarse a la clase y se sienten inferiores, y esto hace que no puedan
desarrollar sus virtudes y siempre se queden “estancados”, viéndose
incapacitados para ciertas cosas. Esto lo podemos observar en la siguiente
imagen, de la cual estuvimos hablando en una clase de “didáctica” y que nos
llamó mucho la atención y está muy relacionada con la adaptación, ya que los
animales que no pueden subir al árbol se sienten limitados y sin posibilidades
de desarrollar sus potenciales:
Esto es todo por ahora.
¡Un saludo!

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